―¡Muy buenas, señor Martínez! Llega justo para la merienda. Lo estábamos esperando.―Qué bien, porque tengo un hambre… ―Pues le tengo preparada una sorpresita… ¿Cómo le fue con el proyecto ese que tenía pendiente? ¿Al final se lo adjudicaron?―Sí, sí, ningún problema.―¡Ay, qué alegría, señor Martínez!...