Llevo un par de días dándome ánimos para escribir la entrada de cierre del año ―haciendo gala del apodo «la clamores», que me puso mi amigo Carlos―, como hice el año pasado, que por cierto podría suscribir íntegramente en lo personal. Pero la verdad es...

Hace un tiempo se armó cierto revuelo por la entrada del blog de un escritor, en el que descalificaba de forma generalizada los libros de autores que se autoeditaban en Amazon. Su crítica la hizo sin siquiera leer las novelas, analizando una muestra considerablemente pequeña...